Poesia


DEL LIBRO DE RUI MANUEL GRÁCIO DAS NEVES"Utopía y Resistencia". Hacia una teopoética de la liberación. 

Canto a los rebeldes,
del ayer, del hoy y del mañana,
a los que no se conforman
con este mundo establecido,
con la mentira estructural,
o con la alienación fomentada.


Grito a los jóvenes
y a aquéllos que (no) han dejado de serlo,
que no se han rendido al Sistema
ni han traicionado su conciencia,

que no han caído
en las redes del cinismo militante,
que defienden valores alternativos,
distintos del consumismo,
la apatía,
la capitulación,
la competición brutal
o la tecnología idolatrizada.

Invito a los que no les interesa
el nuevo modelo de coche,
el “chalecito” en las afueras,
la cuenta corriente de siete dígitos,
las vacaciones en las Bahamas,
lamer las botas del jefe
u obedecer al caciquillo del clan.



Animo más a los apátridas,
a los sin partido,
a los sin iglesia,
a los que viven al margen de los Sistemas,
sedientos de Justicia y Verdad.



“Estáis en el Mundo-Sistema,
pero no sois de él,
porque mi Reino no es al estilo
de este Mundo-Sistema”.



No temáis, pues, los clichés,
los murmullos a vuestra espalda,
la sonrisa benévola,
el quedaros solos alguna vez,
si vuestra conciencia
se halla firmemente arraigada
en la Verdad vivida. 


Y aunque los tiranos de este Mundo
ahoguen una por una todas las revoluciones,
por favor,
¡no os desaniméis!,
para que no aplasten también la vuestra,
la revolución personal de lo cotidiano,
pues las fronteras del Sistema acaban
donde precisamente nacen
vuestra conciencia, libertad y convicciones.



Unid los hombros a otros rebeldes,
ampliad las redes,
construid juntos 
la Mujer y el Hombre nuevos,
haced campaña
todos los días de vuestra vida,
con la palabra,
el silencio,
la sonrisa
o el testimonio,
de que vendrá un Mundo Diferente,
un Mañana Mejor.


Pero sólo vendrá
cuando estéis dispuestos a luchar por él,
con paciencia histórica,
interminable,
infatigable,
a dar vuestra sangre
y a comprometeros hasta el final,
hasta la muerte,
histórica o natural.



Sin lucha,
sin persistente lucha,
nada cambia,
todo pasa.


Y así,
sin mártires de la Causa,
la vida seguirá siendo
anodina,
triste,
mediocre,
gris.


¡Antes morir luchando,
que vivir muriendo!


LEVANTANDO EL VUELO
-¿como puede un ser humano aprender a volar?
Se preguntaban las aguilas al veros
-La sangre de nuestros padres nos da alas
porque ellos volaron primero
Comenzo con un pequeño salto,
y el mundo temblo
cuandos sus pies tocaron el suelo
gritando revoluciones.
Los mismisimos dioses tuvieron miedo
y les dispararon,
pero por cada bala,nacio un pajaro
y llenamos de utopias el mundo desde el cielo.
¿Como puede un ser humano
aprender a volar?
Se preguntaban los dioses uera ya de sus paraisos
disparando metralla.
Y el pueblo convertido en cometa respondio con fusiles
pero su sangre volvio a la tierra.
-¿Como puede alguien que volo
permanecer en el suelo?
-No soportaron vuestras alas
y por eso yaceis muertos
Pero aun queda esperanza:
Nuestros hijos volveran a alzar el vuelo








                                                                                  

                             A Callarse 

Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.
Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.
Seria un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.
Los pescadores del mar frío
no harían dañó a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.
Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.
No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es solo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.
Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñé
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.
Ahora contare hasta doce
y tu te callas y me voy